Día de Navidad

Murcia cachito de cielo,
Murcia pedazo de sol,
limpia tu casa corriendo
¡que viene el Niño Dios!.

Que viene el Niño llorando
de un lugar del exterior,
donde allí se están matando
y rechazando el amor.

Murcia, te pido rezando
que al Niño que viene andando
le des cariño y amor.
Porque el va ha seguir guiando
y dando frutos y flor
a Murcia y España entera
y al mundo del exterior.

Murcia limpia tu casa
que viene el Hijo de Dios,
que viene el Niño llorando
de tanta maldad y horror.

Prepara Murcia la cuna
con las mantas del amor,
que viene el Niño llorando
del mundo exterior.

Felicidades

Hoy es tu santo
y te voy a regalar,
lo que en las tiendas no venden
-eterna felicidad-.

Porque tú la mereces
no es pasión de tus papás,
es porque eres obediente,
eres un brazo de mar.

Tú conoces a tus padres,
tú debes ser igual,
si un barco no te merece
que se hunda en altamar.

Mi sol

Mujer, tú serías mi sol
si tu me dieras tu luz
y me dieras tu calor.
Porque entonces te daría
muy crecido tu don.
Ese es el camino,
el camino del amor.

El camino de la vida
que lo demuestra el sol.
El que ni sufre ni muere
porque siempre da su don.
El que crecido a él vuelve,
porque es como vive el sol.

Es lo que yo quisiera
que me dieras tu calor.
Que tú me dieras tu luz
y que puedas ser mi sol.

No quiero flores ni llantos

No quiero flores ni llantos
después de dejar de ser,
quiero placeres y encantos
ahora que los puedo ver.

Mujer, mujer, mujer,
no me niegues tus encantos
si es que tú quieres el bien.
Mujer, mujer, mujer,
nunca niegues tus encantos
y el mundo estará a tus pies.

Mujer, mujer, mujer,
no quiero flores ni llantos
después de dejar de ser,
quiero placeres y encantos
ahora que los puedo ver,
nunca niegues tus encantos
y el mundo estará a tus pies.

Cumpleaños

En el día de tu cumpleaños
te vamos a regalar,
el cariño de tu padre
y el amor de tu mamá.

Es el temor más grande
que se puede ambicionar,
es el regalo del cielo
que no se puede comprar.

Cuando tengas un problema
cuéntaselo a tu mamá,
porque ella te guarda el secreto
y te sabe aconsejar.

Porque su sangre y la tuya
es agua del mismo mar,
y si tu alegría se agota
ella está sedienta ya.