por ad-mrob | Dic 14, 2019 | Avaricia, Dinero, La política
Liceo de Barcelona
tu conoces el complot,
sabes bien quien te ha quemado
por embolsarse un «pastón».
Construyéndote de nuevo
se forrarán un montón,
con las pieles ya maltrechas
de todo trabajador.
Porque siempre paga el mismo
los platos que otro rompió,
todo el que tiene dos pieles
es porque a otro desolló.
Sin tener piedad ninguna
sin motivo ni razón,
tan sólo por ser más débil
el cordero que el pastor.
por ad-mrob | Dic 14, 2019 | La mentira
Después del día «27 E»
y de la noche «A»
el que tenía poco tiene menos,
y el que mucho tiene, más.
Esto siempre ha pasado
y esto siempre pasará,
mientras que el mal no se arranque
desde su raíz principal.
Todo el cardo que se roza
más rebrotes le saldrán.
Es la ley de la materia
es la ley de la verdad,
el que no quiera entenderlo,
con el tiempo lo entenderá.
por ad-mrob | Dic 14, 2019 | A la vida
¡Pobre perro abandonado!
que en las calles te han dejado,
sólo por falta de amor
de un caprichoso saciado.
Llorando por el camino
llevas triste el corazón,
porque te encuentras perdido
como barco sin timón.
Con rumbo desconocido
en los caminos de Dios.
¡Dios te lleve, hermano perro!
por un camino mejor,
sea cual sea tu destino,
si en él está el amor,
jamás estarás perdido.
Y quizás estés mejor
que con aquel que has querido,
siéndole fiel servidor
en todo cuanto has podido.
¡No llores, hermano perro!
por quien no te ha merecido.
por ad-mrob | Dic 14, 2019 | La política
A todos los españoles
que buscan la solución,
por la falta de trabajo
de toda la población.
Pues la cosa es bien sencilla
aflojar el cinturón,
cobrando menos impuestos
España estaría mejor.
funcionaría la cadena
que nos da la producción,
aumentaría el trabajo
y aumentaría la ilusión.
En la abundancia de aumento
reinaría el buen humor,
derritiéndose la envidia
como la nieve en el Sol,
porque sólo la abundancia
puede tener ese don.
por ad-mrob | Dic 14, 2019 | El tiempo
Cuando yo vivía en Caneja
la gente alegre cantaba,
llovía en primavera
y en invierno había nevadas.
En el verano tormentas
para que el hombre rezara,
al ser que todo lo puede
en los trigos y cebadas.
Eran tiempos de migas,
cocidos, ollas y ensaladas,
de lo que daba la tierra
la gente se alimentaba.
Yo recuerdo aquella vida
y como eran las zagalas,
doradas en el verano
como el trigo y la cebada.
No eran tiempos de dinero
ni ambición desesperada,
eran tiempos de alegría
porque la gente cantaba.
Mientras el agua corría
por anchas acequias separadas,
como dos potentes brazos
que a la huerta refrescaban.
Era la fuente una joya
que a Caneja coronaba,
el mejor lugar de encuentro
que tenían las zagalas.
Con su botijo en la mano
y sus caras empolvadas,
como el agua cristalina
eran puras las zagalas.
Al decirles un piropo
se ponían coloradas,
lo mismo que la amapola,
entre el trigo y la cebada.
Y los zagales de entonces
con verlas se conformaban,
con tan solo una sonrisa,
o una dulce mirada.
Ya cantaban de alegría,
ya por las noches soñaban,
y lo mismo que jilgueros
al día siguiente cantaban.
Alegrías del ayer
y proyectos del mañana.