Condena al dinero

Si yo tuviera en la tierra
el poder de gobernar,
condenaría el dinero
en bien de la humanidad.

La moneda de cambio
serían las dosis de amar,
resolviendo un gran problema
que tiene la sociedad.

Con el maldito dinero
y ese interés material,
que va arrastrando a los hombres
por el camino del mal.

El valor del trabajo

El trabajo más honrado
que está debajo del sol,
es el más sacrificado
y es el que sabe mejor.

El que lo hace está pisado
y empapado de sudor,
y además amenazado
por quien no sabe de amor.

En la mesa del que manda
está presente el sudor,
está presente la sangre
del que fue su productor.

En la mente del que manda
se devana la ambición,
y no ve que en sus banquetes
está presente el sudor,
está presente la sangre
de su hermano, el productor.

Libertad

El hombre no quiere el bien
ni quiere la libertad,
la prueba más evidente
es la presencia del mal.

Mientras unos se divierten
otros lo pasan fatal.
A ese tiempo los primeros
le han llamado libertad,
y aquellos que son postreros:
robos, mentiras y mal.

Esto siempre ha pasado
y esto siempre pasará,
el hombre no quiere el bien
ni quiere la libertad.

La prueba más evidente
es la presencia del mal.

A España

España tierra querida
te han robado la alegría
te han quitado la ilusión.

Eres parte de mi vida
eres parte de mi amor,
todo aquel que te haga daño
es porque es un malhechor.

Es un hijo de su madre
y jamás será español,
aunque ocupe un alto cargo
por una mala elección.
No podrá quedar impune
y pagará su traición.

Mentiras ocultas

Trampas que llevan por cebo
sexo, dinero y poder,
y el divino amor fingido
abanderando a los tres.

Mentiras bien camufladas
que pocos las pueden ver,
solo el tiempo las destapa
siendo su autentico juez.

Es el mismo que despoja
la cáscara de la nuez.
Son dos casos parecidos
solamente que al revés.

Unos esconden el mal
otros esconden el bien.
Todo aquello que se tape
se destapará después.