por ad-mrob | Dic 14, 2019 | Creencias
Yo quiero el libro más grande
que no quepa en mi cartera,
que los puntos sean montañas
y las comas sean praderas.
Que el conjunto de los mares
formen palabras enteras,
que Dios sea mi profesor
y me enseñe lo que quiera.
por ad-mrob | Dic 14, 2019 | Al trabajo
A ti, sembrador que siembras
las semillas de amor:
eres tú una maravilla
en los campos del Señor.
Aguantando las tormentas,
las heladas y el calor,
con esa firme paciencia
tú preparas la labor,
dando surco tras surco
con muchísima ilusión.
Ya vas viendo la cosecha,
ya le cantas tu canción,
y la riegas con tu frente
como si fuera una fuente
que brota a fuerza de amor.
Las semillas la presienten
la bondad del sembrador,
cómo prepara la cuna,
cómo mulle su colchón.
Ellas son como niños,
lo sabe el sembrador;
por eso les da cariño
y las riega con sudor.
Desde el cielo Dios te mira
y te quiere, sembrador.
por ad-mrob | Dic 14, 2019 | A la naturaleza
Tierra de toda enseñanza
que el Padre gratis nos da,
donde están todas las ciencias
en su forma natural,
y también su ley divina
que separa el bien del mal.
Los hombres luchan por ella
y se matan sin piedad,
se la reparten y venden,
y le llaman propiedad.
¿Qué sería de la tierra
si el hombre fuera inmortal?.
Pues como no somos buenos
nos tiene que dominar,
y nos dice con la muerte
que nadie su dueño será.
Si ella fue entregada gratis,
gratis la has de dejar.
por ad-mrob | Dic 14, 2019 | A la naturaleza
El libro que más admiro
es libro de la tierra
porque su ley es divina
y nadie podrá romperla.
Sin engaños ni mentiras
ni existe ambición en ella.
Si el hombre la trata bien,
no podrá quejarse de ella;
pero si la trata mal,
nunca perdona la ofensa;
siempre fue un libro abierto
para el mundo de la ciencia.
El hombre observador
se hace sabio con ella,
es la escritura de Dios
en forma de plantas tiernas,
que nacen por todas partes
para que el hombre las comprenda.
Todo el que quiera saber
en ellas tienen la respuesta.
por ad-mrob | Dic 14, 2019 | A la naturaleza
Al que desprecia la tierra
y también la trata mal,
con estos versos que escribo
yo le voy a recordar
que de la tierra saliste
y a la tierra volverás,
el trato que des a ella
ese mismo te dará.
Igual que cuidas tu cuerpo,
a la tierra debes cuidar;
por mucho bien que le hagas,
mucho más te devolverá.
Ella no nos pide nada,
ella todo nos lo da;
también nos dará el descanso
para nuestra eternidad.
Y seguirá produciendo
para los que vengan detrás.
Esa es la gran cadena
que Dios hace funcionar,
y sufre porque sus hijos
no quieren vivir en paz.
Cualquier padre de este mundo
bien lo puede comprobar.
Si sus hijos se pelean
y no se quieren amar.
Si aquí nosotros sufrimos,
Dios Padre sufre más.