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La roca
Soy como roca arrancada
de las minas del amor,
nadie frotó mi corteza
para mirar mi interior,
si estoy hecho de barro
o de un material mejor.
He rodado por la vida
sin exhibir mi interior,
me alegro porque conservo
la envoltura que tocaron,
las manos que me arrancaron
de las canteras de Dios.
Quiero seguir escondido
en mi corteza exterior,
yo no quiero ser pulido
porque brille mi interior.
Yo sé que el amor,
siempre estuvo reñido
con la codicia del brillo
que se convierte en valor,
el valor en precipicio
y el precipicio en horror.
Regalo del cielo
Tres cosas tienen la tierra
que no se utilizan bien:
el aire que respiramos,
el agua para beber
y el calor que tenemos
que es placer amor y fe.
Fuentes de vida eterna
precisas para nacer,
precisas para vivir
para andar y correr.
Todo es regalo del cielo
del espíritu del bien,
que nos dió la libertad
para amar y querer,
al mundo en general
dando los frutos del bien.
Vida venidera
Inútil preocupación
por la vida venidera,
si la que ves con tus ojos
la estás dejando que muera.
Sin hacer nada por ella
cuando todo se tolera.
Si doliendo, no te inmutas
¿Qué harás cuando no te duela?.
No esperes que venga un ángel
para que cave tu higuera,
y para que no te canses
también te pele las brevas.
El camino
Caminante soy camino
en la tierra y en el mar,
en el aire de los cielos
y en tu forma de actuar.
Yo no quiero en mi camino
prisas ni velocidad,
yo no quiero ser culpable
si no me sabes pisar,
y gozar de los paisajes
sin herirte al caminar.
«Todo el que ande deprisa
seguro tropezará.»
El molino
Mundo sabio e inteligente
tienes la fuerza mayor,
vas triturando la vida
en tu molino de amor.
Van transformando tus piedras
las semillas por la flor,
y la flor por las semillas
de tu molino de amor.
Yo no creo que en tu molino
exista marginación,
por las pinchas que tuvieron
las semillas de tu amor,
cuando estén entre tus piedras
ya sin espinas ni flor.
Todas cuando germinan
la ternura es su pasión,
la vida las endurece
echando espinas y flor,
por proteger sus semillas
de su enemigo mayor,
para llegar al molino
de las piedras del amor.
Donde no existe el peligro
no hace falta protección.
Asfalto, hierro y cemento
La ceguedad de los hombres
les va guiando al tormento,
construyéndose sus trampas
de asfalto, hierro y cemento.
Trampas de ingeniería
de los hombres del momento,
con menos sabiduría
que el arado y el jumento.
Nunca miran para atrás
es la forma de no verlo,
las ratoneras construidas
de asfalto, hierro y cemento,
donde el hombre está atrapado
por lo menos de momento,
hasta que miren hacia atrás
el arado y el jumento.
Y vean la gente que muere
por culpa de sus inventos,
que se convierten en trampas
de asfalto, hierro y cemento.