BLog
Want to Learn About Marketing?
Yo recuerdo mi niñez
Yo recuerdo mi niñez
como una historia pasada,
la vida de los labriegos
de pastores y majadas.
De aquellos corderos blancos
que sus madres amamantaban,
y corrían como niños
cuando de leche se hartaban.
Era precioso verlos
cómo todos retozaban;
era inocencia pura
era la gloria en manada.
Y aquellas coplas de antaño
que los pastores cantaban,
con su zurrón en la espalda
su gruesa «gaya'» colgada.
Y su botellón de agua
con plaita bien reforzada,
su onda de seis ramales
que al estirarse estallaba,
advirtiendo a las ovejas
que han llegado a la cebada.
Ya se acerca el pastorcillo
al labrador que se afana,
apretándole al arado
porque no queden lobadas.
Ya se paran las mulillas
y el ganado a la sembrada,
ya se enzarzan los dos
hablando de las zagalas.
Era una vida sencilla
oliendo a tierra mojada,
y aquel olor singular
si a las cabras te acercabas.
Todo aquello se acabó,
todo es historia pasada.
Ya no canta el labrador
trabajando en la besana.
Ya no cantan los pastores
bajando de la majada,
ya se perdió la alegría
de aquella vida pasada.
Canto a mi tierra Caneja
Voy a cantar a mi tierra
y al lugar donde nací,
es un trozo del planeta
muy querido para mí,
alguien le puso Caneja
plantando en él un jardín,
que cuidaban con esmero
con amor puro y sincero
del perfume de un jazmín.
¡’Ay, Caneja!. Yo te quiero
aunque esté lejos de ti;
yo también fui sembrador
de las espigas doradas
que nacían en tu jardín,
y todos tus sembradores
son hermanos para mi.
Por eso en verso os digo
que hagáis bien la labor,
y que sembréis con esmero
las semillas del amor,
así seréis los primeros
en los campos del Señor.
Revolución en el sistema
Hombres que trabajáis el mar,
hombres que trabajáis la tierra,
¿por qué vivís arrastrados?,
¿por qué morís de miseria?.
¿Por qué secundáís el juego
a esa raza de culebras,
que os chupan vuestra sangre
lo mismo que sanguijuelas?.
Rechazad toda ambición
por las malditas monedas.
Os basta con vuestro mar,
os basta con vuestra tierra.
Para nutrir vuestro cuerpo
tenéis la despensa abierta,
y no hacen faltas peleas,
ni el dinero, ni las guerras.
Tan sólo la voluntad
para cuidar vuestra tierra,
que es la que os da el pan,
es la que llena la cesta,
y el que no quiera cuidarla
que coma polvo de ella.
Gobernantes de la tierra
Gobernantes de la tierra
tenéis el mundo arruinado,
sois la angustia de los hombres,
sois la cuerda del ahorcado.
Sois la peste del planeta
aunque estéis muy bien lavados,
jerarquías de Satanás,
estáis muy bien adiestrados.
Vivís en grandes palacios
a costa del desgraciado,
cuando llegue su momento
tendréis que veros asados,
porque el lamento del hombre
que es en el cielo escuchado.
Progreso desenfrenado
Progreso desenfrenado,
carrera del gran saber,
cuando el hombre avanza un paso
retrocede más de tres.
Estamos todos contentos
con tanta comodidad,
contaminando el aire
andaremos para atrás.
Hombres olvidadizos
orgullosos del poder,
recordad lo que pasó
con la torre de Babel,
que no llegaron al cielo
y perdieron su entender.
Por un puñado de plata
Las gentes de las naciones
son como tierra abonada,
quienes gobiernan y mandan
ahogan la buena semilla
y están sembrando cizaña.
Promueven todas las guerras
por un puñado de plata,
hombres sin corazón
peores que alimañas,
que envenenan el planeta
por sus malditas ganancias,
que les servirán de cuerda
en sus respectivas gargantas.
Hay una rueda que gira
de aquella Historia Sagrada,
si entonces Judas se ahorcó
hoy los «judas» se ametrallan,
y gira y gira la rueda
que resuena en las entrañas,
de aquellas conciencias sucias
extranjeras o de España.