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¡Tengo miedo!
Tengo miedo de la llama
del calor que está cediendo.
Tengo miedo de la rama
de la hoja que está cayendo.
Tengo miedo de la hoja
porque se está desprendiendo.
El verdor y el esplendor
parecen que están muriendo.
Tengo miedo que se caigan
de la rama y vaya al suelo.
La hoja de mi alegría,
la sombra de mis consuelos.
Tengo miedo del calor
porque la luz va cediendo.
Porque el gozo del amor
parece que está muriendo.
Tengo miedo que se apague
el divino entendimiento.
Del amor de los amores,
por causa de un mal momento.
Tengo miedo de las sombras
que ocultan la luz del cielo.
Que ocultan la luz del sol,
de ese sol de entendimiento.
Tengo miedo del amor
que se ataque en un momento.
Por no querer acoger
al divino entendimiento.
El pez dorado
Cada vez que tengo pena
echo al viento mi pesar,
cojo mi papel y mi lápiz
y empiezo a filosofar.
Si es que el viento me acompaña
me hago enseguida a la mar,
con la caña de mi lápiz
y mi goma de borrar.
En el fondo de los mares
echo mi anzuelo al azar,
en busca de un pez dorado
que me diga la verdad.
¿La suciedad de la tierra
la puede lavar el mar?.
Enseguida que recojo
con paciencia mi sedal
emerge un pez dorado
con un -sí- como el coral.
Estudiante
Estudiante universal,
suenas como suena el trueno.
Sin entender ni pensar
qué es la palabra «primero».
En el viento y en el sol,
en los mares y en el suelo.
Tienes el mundo en tus manos
y le estas pidiendo al cielo.
Estudiante universal,
eres mi gran desconsuelo,
porque ni entiendes ni piensas
qué es lo malo y qué es lo bueno.
Estudiante universal,
ni eres blanco ni eres negro.
Si tu no entiendes ni piensas
qué es la palabra «primero».
Estudiante universal,
mi alma siente tu duelo
tienes la gloria en tus manos
y tu mirada en el cielo.
Amiguitos
Amiguitos yo no necesito,
que nadie en el mundo de dé la razón.
De lo bueno que sé, ya disfruto
y gozo en la tierra del reino de Dios.
Amiguitos yo no necesito
que nadie me dé lo que tengo a montón.
En mis manos nunca se acaban
los dones de Dios.
Amiguitos yo no necesito
que nadie me dé lo que tengo a montón.
En mis manos Dios pone su reino
que nunca se acaba si entiendo su dón.
Amiguitos yo no necesito
que nadie en el mundo me dé la razón.
Soy alcalde
Soy alcalde de ciudad
y rey de la carretera.
Soy el dueño del asfalto,
de bordillos y de aceras.
Todo osado que pise
que prepare la cartera,
para mi y mis hermanos
y para algunos colegas.
Para eso soy alcalde
para hacer cuanto yo quiera,
para cobrar comisiones
a quién mueva una piedra.
Para eso tengo mis guardias
armados como fieras
por si alguno se resiste
lo meto en la perrera.
Porque soy el alcalde
y el rey de la carretera,
hermano de mis hermanos
y de algunos colegas.
Para meter las manos
en la bolsa o la cartera,
de los tontos que me votan
para que haga lo que quiera.
Quisiera ser alfarero
Quisiera ser alfarero
y mi barro conocer,
y que el jarrón de mi cuerpo
diera al mundo de beber.
Quisiera ser alfarero
y mi barro conocer,
y que el jarrón de mi cuerpo
calmara al mundo la sed.
Quisiera ser alfarero
para el barro conocer
y decir al mundo entero
¡lo primero es entender!.
Quisiera ser alfarero
para el barro conocer,
preguntar al mundo entero
¿qué es la fe sin entender?.