Silencio de la verdad

Silencio de la verdad
tormento del mundo entero.
Aquí tenéis a un mortal
que desprecia al embustero,
de este mundo en general
sean pastores o corderos,
porque es sirve de mal
aunque crean que es un consuelo.

Ahí está la providencia
que actúa de juez severo
para e falto de conciencia
de pastores y corderos.

Qué inútil es la creencia
de que el mal lo envía el cielo
sin querer ver la verdad
ni pastores ni corderos.

Presos de la mentira

Presos de la mentira
de este mundo necio y loco
sin saber que no es vivir
morir cada día un poco.
El mal les hace creer
en el fruto de un despojo,
en el alma que no ven
negándose así a entender
que es del viento un soplo.
Es un rayo de sol,
el bien del calor,
que niega todo moroso.

Buscando

Por ir buscando en la vida
la verdad de la razón,
he tenido que enfrentarme
y he salido perdedor.

Fui un hombre de firmeza
de conciencia y de valor.
Ya me encuentro muy maltrecho
por defender el amor.
Por defender la verdad
que es mi ser y condición,
he tenido enfrentamientos
hiriendo mi corazón.

Triste es mi caminar
por la senda sin salida,
por amar sacrificar
el tesoro de la vida,
teniendo que claudicar
la verdad por la mentira.

Lecciones de verdad

Este verso está sacado
de la bendita verdad.
Donde no hay sabiduría
no acampará la maldad.

La reina naturaleza
nos lo quiere demostrar,
si observamos atentos
las lecciones que nos dá.

Bueno es mirar para el suelo,
bueno es mirar para atrás.
Bueno es mirar adelante,
bueno es de no tropezar.

Fíjense en los insectos,
en las plantas y en el mar.
La de infinidad de cosas
que nos quieren enseñar,
a pesar de tanto orgullo
que tiene la humanidad.

La verdad

La verdad es una fuente
pura, limpia y transparente,
que por mentiras que haya
no la agotará la gente.

Aunque los hombres se empeñen
en ensuciar esa fuente,
eso será momentáneo,
eso dura poco siempre.

A su vez se perjudican
y los arrastra un torrente,
de tormento y de amargura
y su final es la muerte.

Sin engaño

Yo no escribo mis poemas
sin ánimos de ofender,
yo no soy instrumento
de lo que dicta mi fé.

Si yo pensara una cosa
y me expresara al revés,
sería engañarme a mí mismo
haciéndome un falso juez.

Dios me libre del engaño
que engendra la mala fé,
y nos rebota en la cara
para hacernos padecer.