El cuento de la política

Érase una vez un país
que a políticos jugaban,
y los animales que allí había
los pobres se lamentaban
de su ilustre democracia
y lo mal que lo pasaban.

Desde el piojo hasta la pulga
y sanguijuelas moradas,
parásitos de todos tipos
componían la ensalada
y como eran mayoría
las elecciones ganaban.

Se instalaban en sus perros
y de gratis se paseaban,
las sanguijuelas canijas
de sangre ya se explotaban,
garrapatas y langostas
con las cigarras cantaban.

Mientras que los productores,
los pobres, se tambaleaban;
los perros ya no ladraban;
de tanto que les chupaban
sólo les queda la piel
y bastante lastimada.

No habrá paz

No habrá paz en este mundo
estando el hombre obligado
a pagar contribuciones
y a vivir esclavizado.

Si Dios hizo al hombre libre
¿por qué ha de ser forzado?.
¿Por qué la tierra se vende?.
¿Acaso el hombre la ha creado?.

¿Es que la ley de Dios
al hombre no le ha gustado?
¿Por qué se inventa la suya
y se hace un desgraciado?.

Tributos y esclavitud
son actos encadenados,
que van engendrando odio
aunque vayan disfrazados.

Cuando Satanás se extinga,
el hombre se habrá librado,
de la angustia del tributo
del futuro y del pasado.