Injusticias

Odio las injusticias
de este mundo necio y loco,
de que siempre pague el pobre
los platos que nunca ha roto.

Las leyes que pone el hombre
son mierdas entre cristal,
que cuando son destapadas
apestan la humanidad.

Perdonen las expresiones
pero son las que le van,
quien es bueno en esta tierra
ya sabemos donde está
trabajando como loco
para que coman los demás.

Las gentes de altos rangos
que presumen de bondad,
son lobos bien disfrazados
que devoran sin piedad,
porque el poder en los hombres
hace muchísimo mal.

Cristo haciendo milagros
fue a la cruz a parar;
nosotros que no hacemos nada
¿a dónde nos mandaran?.
Si es bueno huir del diablo
pues del poder, mucho más.

El cuento de la política

Érase una vez un país
que a políticos jugaban,
y los animales que allí había
los pobres se lamentaban
de su ilustre democracia
y lo mal que lo pasaban.

Desde el piojo hasta la pulga
y sanguijuelas moradas,
parásitos de todos tipos
componían la ensalada
y como eran mayoría
las elecciones ganaban.

Se instalaban en sus perros
y de gratis se paseaban,
las sanguijuelas canijas
de sangre ya se explotaban,
garrapatas y langostas
con las cigarras cantaban.

Mientras que los productores,
los pobres, se tambaleaban;
los perros ya no ladraban;
de tanto que les chupaban
sólo les queda la piel
y bastante lastimada.

La pasta

¡Vaya rollo que es la pasta!
de ese dinero cabrón,
que convierte al hombre en máquina
y a la mujer en robot.

Y a los niños pequeñitos
en barquitos sin timón;
cuidados en criaderos
como se cría el arroz.

Para trasplantarlos luego
y esperar al segador,
con una conciencia ciega
sin conocer el amor.

Empiezan siendo tornillos
y terminan de motor.

Liberado

Gracias te doy, Señor,
porque del mal me has liberado.
Nunca tuve poder
ni dinero demasiado;
con estos dos elementos
siempre el hombre fue engañado,
y, olvidándose de ti,
se hizo él mismo un desgraciado.

El poder está en el demonio
y en el dinero su criado,
cuando se juntan los dos
pobre del que esté a su lado.

No habrá paz

No habrá paz en este mundo
estando el hombre obligado
a pagar contribuciones
y a vivir esclavizado.

Si Dios hizo al hombre libre
¿por qué ha de ser forzado?.
¿Por qué la tierra se vende?.
¿Acaso el hombre la ha creado?.

¿Es que la ley de Dios
al hombre no le ha gustado?
¿Por qué se inventa la suya
y se hace un desgraciado?.

Tributos y esclavitud
son actos encadenados,
que van engendrando odio
aunque vayan disfrazados.

Cuando Satanás se extinga,
el hombre se habrá librado,
de la angustia del tributo
del futuro y del pasado.