Si no me cuentas

Si no me cuentas amigo
lo que a tí te sale mal,
¿cómo podría ayudarte
si no sé por donde vas?.
Tu tienes todo el derecho
a tener tu intimidad,
yo también tengo el deber
de procurar de ayudar.

Si Dios me ha dado ese encargo
¿quién me lo puede quitar?.
Es por eso que yo pido
que no me tomen a mal,
que los males que yo pueda
los intente evitar.

Paciencia y bondad

Tenemos que tener paciencia
tenemos que tener bondad,
porque de cuanto no tengamos
tampoco podremos dar.

Esa es la cadena
que nunca tiene final,
es la vida sin principio
es la vida sin final.

Lo que este mundo no entiende
porque se niegan dar,
crecido cuanto reciben
como la tierra nos da.

Cómo el Sol del firmamento
igual que el aire y el amar.
Quien este verso no entiende
fácil es de comprobar.

La tierra que os sostiene
demostrará que es verdad,
que ella devuelve crecido siempre
todo cuanto le dan.
Por eso ella no muere
y siempre hermosa será.

Defender la ley

Al que defiende la ley
si es que lo hace de verdad,
con estos versos que escribo
yo le quisiera aclarar,
que la ley es muy sencilla
cuando se quiere aplicar,
como el agua con el fuego
cuando se quiere apagar.

Es la ley de la materia
la que enseña la verdad,
si se imitara a ella
siempre reinaría la paz.

Hombre sabio

Hombre sabio e inteligente
que agradeces la osadía,
de quien te advierte tus faltas
en prosa o en poesía,
igual que aquel que elogia
tu virtud por simpatía.
Los excesos de alabanza
cebos son de cacería,
ocultándose las trampas
que perturban la alegría,
que perturban el amor
cuando la mente es baldía.

Me has pisado

Amigo tú me has pisado
y me has pedido perdón.
Yo galante he contestado,
¡cuida amigo tu pisón!
que es mejor un enmendado
que unos miles de perdón.

Cuando andes por la vida
pon un poco de atención,
que una vez que hayas pisado
ya no tiene solución.
El dedo que hayas chafado
te producirá mucho dolor,
vale más un enmendado
que miles de perdón.

Sabiduría del pobre

La sabiduría del pobre
siempre ha sido despreciada,
y sus palabras sencillas
nunca fueron escuchadas.

Nunca tuvo recompensa
en esta tierra malvada,
siempre ha sido pisoteado
por bestias bien enjaezadas.

Ha sido tan mal mirado
como el arado y la azada,
siendo tan indispensables
como el trigo y la cebada,
como el pan de cada día
y la lluvia en la sembrada.