A España

España tierra querida
te han robado la alegría
te han quitado la ilusión.

Eres parte de mi vida
eres parte de mi amor,
todo aquel que te haga daño
es porque es un malhechor.

Es un hijo de su madre
y jamás será español,
aunque ocupe un alto cargo
por una mala elección.
No podrá quedar impune
y pagará su traición.

La plaga

España es como un árbol
que el dueño descuidó,
de podarlo y fumigarlo
y de plagas se llenó.

El árbol no dice nada
porque le falta la voz,
pero el pobre se entristece
y se pierde su esplendor.

Porque es más grande la plaga
que el potencial de su acción,
retrocediendo la sabia
se pararía su función.

Ya sin hojas y sin frutos
nos demuestra su dolor.
Hay que cuidar las hojas
para que pueda haber flor.

A mis hijos

La elección es en la vida
algo que es fundamental,
sobretodo en la pareja
y en lo que has de trabajar.

En amistades también
donde empieza el bien y el mal,
y que puede haber semillas
del infierno o de la paz.

Estas cosas son muy serias
porque expresan la verdad,
quien no les preste atención
podría pasarlo muy mal.

El que desprecia su suerte
no la vuelve a ver jamás;
con que ¡atentos!, «pajaritos»,
a ver si sabéis volar.

Flor perfumada

Desde que era pequeñito
yo soñaba con amar,
y de ser el que cuidara
las rosas de mi rosal.

Cuando pasaron los años
y un día pude encontrar,
aquella flor perfumada
que de pequeño soñaba
que cuidaba en mi rosal.

La traté con tanto esmero
con arte de jardinero
de una rosa de cristal,
al año de cultivarla
con cariño sin igual,
la rosa que tanto amaba
se convirtió en un rosal,
y cada día que pasaba
la quería mucho más.

Así pasaron más años
con tanta felicidad,
que dos rosas y dos claveles
adornaban a mi rosa
en mi rosal.

Vamos, vamos cariñito

Vamos, vamos, cariñito,
que tenemos que viajar,
al sitio donde nací
en busca de un manantial,
que se encuentra mas arriba
de los campos de San Juan.

Allí se encuentra una fuente
con su agüita transparente
saliendo de un matorral,
a la orilla de un camino
del servicio forestal,
sus chorros son más hermosos
que la plata y el coral,
yo creo firmemente
que son parte del maná,
que Dios con su inmenso amor
nunca dejó de enviar,
y surge espontáneamente
en la tierra o en el mar.

Vamos, vamos, cariñito,
que te vas a refrescar,
y yo beberé también
para que cure mi mal.

Al puerto de Mazarrón

Puerto de Mazarrón
que acoges al veraneante,
le obsequias con tus peces
y tus playas refrescantes.

Como peces quedan pocos
te has metido a comerciante,
con tus moros de Marruecos
y sus negocios volantes.
Les vas vaciando el bolsillo
a todos los visitantes,
estos moros saben más
que todos los estudiantes,
se instalan en el paseo
y pescan al ignorante;
lo venden todo a «tresientas»
y lo cobran al instante,
dicen que ganan poco
que la vida está tirante,
pero no se van del Puerto
aunque mueran de emigrantes.

Puerto de Mazarrón,
tienes clase de tunante;
aunque España esté arruinada,
tú seguirás adelante.