Tristes campos

Qué tristes están los campos
cuando la gente se va,
por esos malos mandantes
que no saben gobernar.

Roban todo lo que pueden
para enriquecerse más,
con los impuestos que ahogan
a toda la humanidad.

Nada en el campo es rentable
porque tragan más y más,
esos malvados mandantes
que viven como -marajás-.

Qué tristes están los campos
desde que ellos ya no están,
como suben los impuestos
los culpables de todo mal.

Maldito seas dinero

Maldito seas dinero
que el hombre muere por ti,
eres el alma del diablo
haces al mundo infeliz.

Por eso existen las guerras
y todos sufrimos por ti,
por el valor que te dieron
y nuestra ambición sin fin.

Todos nacemos sin nada
sin nada habrá que morir,
¿de que nos sirve el dinero
si él siempre se queda aquí?.

Nadie se lleva nada
a la hora de partir.

Malditos sean

Malditos sean los hombres
que los impuestos imponen
porque ellos tienen la culpa
de que el mundo entero llore,
de que el mundo entero sufra
guerras, muertes y temores.

Porque te quitan el pan
que ganaste con sudores,
y a eso le llaman justicia
un puñado de cabrones,
elaborando sus leyes
en despachos y sillones.

El débil se muere de hambre
y ellos se llaman señores,
esos malditos canallas
asesinos y ladrones,
que van sembrando cizaña
en el campo de las flores.

Impuestos que ahogan

No hay terrorismo mayor
que quien provoca pobreza,
con los impuestos que ahogan
al que genera riqueza,
gente de poca cultura
pero de mucha nobleza.

Con el sudor de sus frentes
inclinando sus cabezas,
dando gracias a su Dios
y a su gran naturaleza,
para que el genio maligno
no le robe sus riquezas.

Prohibir

La inmundicia de este mundo,
con su afán de prohibir,
de llevarle la contraria,
al que deja vivir.

Al sol de la tierra y viento,
al hermoso firmamento,
que es el camino a seguir,
todo es libre como el viento
lo que todo lleva dentro
y privarlo es morir.

Prohibe amigo prohíbe
si eso te hace feliz,
lo que tú prohíbas a otros
te lo estas prohibiendo a ti.

¿Nunca te han enseñado
que todo es parte de ti?,
parte de toda parte.
Fuera de esto, no es vivir.

Terroristas

Terroristas, terroristas,
os tengo que aborrecer.
Sois la peste de este mundo,
la muerte de todo ser.

Los señores de las leyes
los señores del poder,
esos son los terroristas
ellos son Lucifer.

Por los que viene la muerte
la causa del padecer,
por esas leyes malditas
contrarias a todo bien.

Al sol, la tierra y el viento,
y la ley del firmamento
y que se olvidan de él.

Entonces se hacen sus leyes
y ellas mueren también.